Equipos cohesionados en proyectos: ¿meta o camino?

enero 24, 2019

Por Maribel Ravelo

Cuando hablamos de equipos, nos referimos a equipos verdaderos de trabajo constituidos para lograr un objetivo claroSin embargo, cuando incorporamos el calificativo “cohesionado, hablamos de un equipo unido, identificado con el objetivo por el cual se ha conformado, y aquel en el que sus miembros están motivadosconfían plenamente unos en otros y tienen un gran sentido de pertenencia. 

La pregunta que se formula en el título de este artículo ¿es una meta o el camino? nos debe llevar a la reflexión respecto a la cohesión de los equipos, su importancia y en qué momento debe revisarse. Si queremos que nuestro objetivo sea alcanzado con éxito, y con ello nos referimos a que se logre en un tiempo prudente o requerido y con la calidad esperada, el equipo de trabajo debe ya ser un equipo cohesionado. Lo contrario sería utilizar el objetivo como motivo para cohesionar un equipo y mientras trabajamos en esa cohesión el logro a tiempo del objetivo se puede ver impactado. 

Por supuesto, como toda buena práctica, se requiere tiempo y esfuerzo para lograr la cohesión de cada equipo sin perjudicar al objetivo, sobre todo si los equipos son tan dinámicos como suelen ser. Sería “cómodo” que un equipo conservase sus miembros para todos los proyectos, pero no es así. Hago énfasis en “cómodo” porque no sería lo “óptimo”. En la era del Management 3.0, el dinamismo y la diversidad variable en los equipos de proyecto son una ventaja y aportan riqueza y valor, por lo que lograr su cohesión es algo que se debe premeditar antes de que el proyecto inicie. Un buen liderazgo es clave, pero también lo es el entorno y su estructura. 

Así como se hace seguimiento al avance de un proyecto, se debe hacer seguimiento al estado del equipo, pues proyecto-equipo incluso proyecto-equipo-empresa son componentes interdependientes e inseparables.  

Claves para lograr la cohesión 

Los aspectos clave que deben cumplirse para garantizar que un equipo se cohesione y se mantenga cohesionado son: 

  • La cantidad de miembros debe ser manejable. Se trata de evitar grupos de personas muy grandes. Si es el caso, se puede dividir de alguna manera en diferentes equipos y dividir en ese caso también el objetivo, para que cada uno tenga el suyo propio. La razón primordial de esto es que se facilita la interacción entre sus miembros y la logística es menos complicada. 

  • Tener un objetivo común, que es el objetivo para el cual se ha conformado el equipo. Cada uno de los miembros debe tener muy claro el objetivo y éste debe ser compatible con sus metas personales, para que pueda estar motivado y pueda generar el sentido de pertenencia con el equipo. 

  • La comunicación abierta y contar con una estructura bien organizada permitirá la interacción fluida entre los miembros. La estructura establece las normas internas de respeto y comunicación, contemplando que debe prevalecer la honestidad y la humildad. Quienes conforman el equipo deben sentir, y comprobar, que sus ideas, sentimientos y puntos de vista, pueden ser compartidos y tomados en cuenta. 

  • Todos deben tener plena participación, y acá el líder ejerce un papel fundamental. Los miembros del equipo no sólo participan ejecutando tareas. En consonancia con el punto previo los miembros de un equipo verdadero también manifiestan opiniones, participan en la toma de decisiones, opinan, debaten y comparten experiencias. El equipo es un organismo vivo y todas sus partes necesitan mantenerse activas e interactuar para no atrofiarse. 

  • La colaboración, confianza ayuda mutua. Al inicio del artículo apareció la palabra “unión”. Un equipo unido es aquel en el que sus miembros colaboran entre sí, se tienen confianza y se ayudan mutuamente. Se debe evitar el clima de competencia, éste sólo traería disconformidad y afectaría el éxito sobre el logro del objetivo. 

  • Como último, pero no menos relevante, el entorno en que se desenvuelve el equipo es también un factor clave. Para la supervivencia de equipos cohesionados se requiere de un ambiente que promueva la actitud positiva frente a los conflictos (“el conflicto es mi amigo”) y la crítica constructiva en lugar del rechazo y el castigo, pues esto sólo causaría desmotivación y apatía, y con ello el retraso en el avance impactando el logro del objetivo del equipo. 

En conclusión, la cohesión del equipo es tanto el camino como otra de las metas a completar, pero no una meta final. 

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