La digitalización como clave para salir de la crisis económica del COVID-19

May 27 2020
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En 2008 llegaba una gran crisis económica que se unía a la previa de las puntocom, pero es ahora cuando las empresas tienen que hacer frente a un nuevo contratiempo: la crisis sanitaria del COVID-19. Sin duda alguna, esta pandemia se está cobrando muchas víctimas en lo que a la población se refiere, pero también está teniendo un impacto enorme en la sociedad y en la economía. Las consecuencias que tendrá para el tejido empresarial se prevén similares, si no peores a sus predecesoras, siempre y cuando no seamos capaces de adaptarnos y aprovechar el momento para iniciar o reimpulsar una transformación desde las organizaciones.

La tecnología como valor añadido y facilitadora para los negocios

Con todos estos factores, es necesario tener en cuenta lo que la tecnología puede aportar a esta transformación. Aporta un enorme valor a los negocios en momentos difíciles, gracias, entre otras cosas, a las capacidades que ofrece en un entorno en el que la presencia física resta más que suma.

Es por ello que una vez que hayamos superado aspectos como el cese de la producción, hemos de buscar la clave en la digitalización. Aquellas compañías y negocios que hayan invertido en tecnología correrán menos riesgos y estarán mejor preparadas. En España, los datos hablan por sí solos: es posible un gran avance en esta materia, ya que el grueso del sector empresarial en nuestro país se encuentra en una fase intermedia del proceso de digitalización, con solo el 22% de compañías españolas que reconocen dedicar un 5% de su inversión a la digitalización. Pero,

¿Cómo debemos llevar a cabo está digitalización en una economía en crisis, si no lo hemos hecho anteriormente?

  1. Destacando los beneficios que ofrece la digitalización del puesto de trabajo y que ya se están observando en el desarrollo de la actividad de muchas compañías. Las tecnologías que facilitan el trabajo remoto, posibilidades que ofrece la nube de trabajar desde cualquier parte del mundo, y la enorme utilidad de las herramientas colaborativas, han sido un paracaídas excelente para paliar las medidas de distanciamiento social.
  2. La dinámica del mercado es con demasiada frecuencia impredecible. Hoy la clave está en la capacidad de análisis, implementar las herramientas y tecnologías que nos permitan realizar estas predicciones de forma fiable y así marcar la diferencia entre sobrevivir o caer en esta crisis. Herramientas más tradicionales de business intelligence, así como las tecnologías más modernas de Big Data e Inteligencia Artificial están poniéndose en valor debido a que ya están ayudado exitosamente en la lucha contra el coronavirus en países como Corea del Sur. Además, la inversión en estas tecnologías será de largo recorrido y se podrá aplicar en infinidad de casos de uso en el futuro dentro de otros ámbitos como los asistentes virtuales y los chatbots. ¿El objetivo? Contribuir a construir una empresa más inteligente.
  3. Los canales web y móvil están siendo una pieza clave para sostener parte de las ventas del tejido empresarial. De no ser por ellos, la caída de facturación habría sido mucho más grave. De hecho, las compañías que hayan hecho descansar su modelo de negocio sobre el eCommerce, experimentarán un alivio a la caída de ventas de otros canales físicos. En este contexto de digitalización empresarial, no sólo es importante incorporar estas nuevas herramientas tecnológicas, sino también tener en cuenta la dimensión humana y organizativa, favoreciendo la adopción de nuevas formas de trabajo. Agile, como metodología innovadora, o las nuevas filosofías que ejercen de facilitadoras como DevOps y Design Thinking están permitiendo una mayor adaptabilidad a los cambios. No en vano, se insiste continuamente en que dicha adopción requiere de un gran cambio cultural.
  4. Debemos prestar especial atención a las posibles vulnerabilidades frente a ataques externos y ciberdelincuencia. En muchas ocasiones, no será suficiente con disponer de la clásica “VPN”, ya que el acceso a determinados sistemas o plataformas puede que no se haya pensado para el momento actual. Es entonces cuando debemos plantearnos si hemos invertido lo necesario en ciberseguridad.

 

La clave: sin inversión, no hay cambio.

Es necesaria una apuesta más fuerte en tecnologías de la información, invirtiendo tanto en proyectos como en formar al equipo humano para tener el conocimiento necesario. La sociedad va a depender enteramente de la tecnología, por lo que es fundamental la formación en profesiones y especialidades del sector TIC como ingenieros de software, arquitectos y desarrolladores de tecnologías cloud, especialista en herramientas de analítica avanzada, especialistas en aprendizaje automático, ingenieros DevOps y expertos en tecnologías de procesamiento del lenguaje natural. 

Un aspecto a tener en cuenta es que hasta los proyectos más ambiciosos de transformación digital pueden fallar por distintos motivos, pero la mayoría tienen en común la falta de concienciación para la fase de preparación - por cuestiones culturales -, deficiencia en la comunicación y ausencia de gestión del cambio para la fase de ejecución. Por tanto, el éxito de esta transformación pasa por planificarla en ciclos cortos, incrementales, con métodos de trabajo ágiles y evitar, dentro de lo posible, los proyectos mastodónticos de mayor complejidad.

La mayor arma de la empresa va a ser la capacidad de adaptación para la cual el área de IT significará un apoyo imprescindible, sobre todo en estos momentos de enorme incertidumbre.

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Roberto Fuentes Martínez


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